Máscaras de filtros
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
estuvimos grabando unas medallas con la máquina láser. Desde que la tenemos,
poco a poco, nos hemos ido dando cuenta de que, cuando trabajamos con ella, es
necesario ponerse unas mascarillas con filtros, dado que el polvillo que
sueltan los metales queda en el aire, y respirarlos puede ser peligroso.
Así
que estuvimos toda la mañana con aquellas máscaras. Daba la sensación de que
nos habíamos trasladado al espacio, porque... ¡parecíamos astronautas!
Pero,
¡qué buenas son esas máscaras! Porque, si te la quitabas un momento, en seguida
notabas un olor diferente; es decir, realmente funcionan bien: filtran todo lo
malo que circula en el aire y deja pasar el oxígeno necesario para vivir.
Después,
en la oración, recordando lo de la máscara, me vino a la mente una de las
visitas más recientes. Una persona nos comentó que, al oírnos hablar del Señor,
le parecía como que Cristo tuviese una varita mágica, y que con Él todo va
estupendo. Nosotras le explicamos que Cristo te hace plenamente feliz, pero eso
no quiere decir que haya ausencia de problemas. Lo que Él nos da es la fuerza
para que ningún problema pueda con nosotros.
Cristo
es como esta máscara. Cuando vivimos el día con Él, no es que no nos
encontremos ante situaciones difíciles, o que vaya a ser un día tranquilo y
poco movido (¡quizá muchas veces sea incluso todo lo contrario!). Sin embargo,
si Le dejamos, Él se ocupa de filtrar el mal para que no nos haga daño, para
que no dejemos de amar. Su poder nos hace libres para que, aún estando en medio
de “climas cargados”, tengamos Vida y la transmitamos a los de alrededor.
Hoy
el reto del amor es filtrar cada momento de tu día en Cristo. Un comentario, un
mal gesto, una dificultad... ¡son tantas las cosas que nos suceden en el día a
día! Vívelas con Jesús y no dejes que nada te quite la Alegría. Él siempre está
contigo, y con Él no hay nada que temer.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
