Amor de artesano
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Días de trabajo manual, haciendo fuerza con las manos,
han dejado huella en todo nuestro cuerpo. Notamos músculos que antes ni sabíamos
que existían.
Sin embargo, lo que más me ha marcado ha sido el ir
observando las manos. De hacer fuerza con ellas, las sentimos doloridas, pero
ahora están como más fuertes, y continuamente desprenden calor.
Lo estuvimos hablando anoche Sión y yo, comentando que
ahora entendíamos a esas personas que tienen unas manos trabajadas y
engrandecidas por el trabajo artesano que realizan. Nos dimos cuenta de que
Jesús tenía que tener unas manos así, pues Él, durante sus treinta primeros
años, se dedicó a la carpintería. Era un artesano, aprendió el oficio de su
padre, José. Pero seguro que en este oficio veía reflejado mucho más.
Lo que me surgía mirando mis manos en la oración es
que el Amor es así, artesano, de manos engrandecidas. Que trabajan entregadas,
con la fuerza necesaria, pero con la delicadeza de una obra artesanal.
Y es que una obra artesanal requiere su tiempo, y el
resultado final es una pieza única.
Muchas veces le pregunto al Señor: "¿Hoy cómo
quieres que ame? ¿Cómo entregarme?" Creo que ha respondido de lleno a mi
pregunta: "Ama a cada uno como Yo, como un artesano".
El Amor es así: no vale para todos lo mismo, no se
trata de una fábrica en serie, sino que cada persona requiere de tu tiempo, de
tu dedicación.
Será el Señor quien te diga en la oración qué es lo
que esa persona concreta necesita de ti.
Hoy el reto del Amor es dar un amor artesano. Hoy
párate un rato a orar y pregunta al Señor cómo quiere que te entregues
concretamente a esa persona. Y así uno por uno; pídele luz para tratar a cada
uno como Él te trata a ti, como el Artesano que está ante su pieza única.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
