En la
audiencia de este miércoles, el Santo Padre recuerda que Dios no abandona a sus
hijos, sino que los cuida y los salva
El papa Francisco, una
semana más, se ha reunido con miles de fieles en la plaza de San Pedro en
ocasión de la audiencia general. Venidos de todas las partes del mundo, los
peregrinos allí congregados han manifestado su alegría y entusiasmo con la
llegada del Pontífice en el papamóvil. Este miércoles y en el contexto del
Jubileo ha proseguido con las catequesis que está realizando desde hace
varias semanas, sobre la misericordia.
Así, en el resumen hecho en
español, ha recordado que el profeta Jeremías se dirige a los israelitas que
habían sido deportados y les anuncia el regreso a su tierra. “Esta vuelta en
patria es signo del amor infinito de Dios que no abandona a sus hijos, sino que
los cuida y los salva”, ha asegurado. Además, ha señalado que “el exilio fue
una experiencia muy dura para el pueblo de Israel e hizo que su fe vacilase”.
También nosotros –ha añadido– podemos vivir a veces algún tipo de exilio, como
la soledad, el sufrimiento, la muerte, que nos hace pensar que estamos
abandonados por Dios.
A este punto, el Santo
Padre ha reconocido que nos podemos preguntar ‘¿Dónde está Dios?’ A propósito
ha explicado que “Jeremías nos da una respuesta: Dios está cerca de nosotros,
es fiel y hace grandes obras de salvación en favor de quien espera en él”. Dios
–ha proseguido– ama con un amor sin límites, que ni el pecado puede frenar, y
hace que el corazón del hombre se llene de alegría y de consolación.
Finalmente, el Papa ha
precisado que “Jesús ha llevado a plenitud el anuncio del profeta. Su pasión,
muerte y resurrección es la expresión definitiva y más plena del amor
misericordioso de Dios, que nos devuelve del exilio, nos conforta en las
adversidades y nos concede alegría, paz y vida eterna”.
A continuación, Francisco
ha saludado a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de
España y Latinoamérica. A ellos les ha animado “a no desfallecer ante las
dificultades y a confiar siempre en la fidelidad de Dios. Él, con su
misericordia, los consolará y les hará plenamente felices”.
Para concluir la audiencia,
el Santo Padre ha dedicado unas palabras a los jóvenes, los enfermos y los
recién casados. De este modo, ha recordado que mañana jueves es la fiesta de
san Patricio, apóstol de Irlanda. Por eso ha pedido que “su vigor espiritual”
estimule a los jóvenes a “ser coherente con la fe”. Igualmente ha
deseado que la confianza del Santo en Cristo Salvador sostenga a los enfermos
“en los momentos de mayor dificultad”. Y para finalizar ha exhortado a que la
dedicación misionera de san Patricio recuerde a los recién casados “la
importancia de la educación cristiana de los hijos”.
Fuente: Zenit
