El 19 y 20 de junio de 2021, el Instituto Teológico San Ildefonso, en Toledo, acogió el Simposio Id a José, con diversas ponencias sobre la devoción a San José y sus significados en varios campos.
| Icono de la Sagrada Familia. Dominio público |
Fernández Giménez no
sólo es un experto mariólogo, sino un gran conocedor del mundo bizantino: es
doctor en Lenguas Clásicas y realizó una tesis sobre San Simeón Neoteólogo.
Y por eso pudo decir con
rotundidad: “San José no se celebra en el mundo ortodoxo. Lo busqué
por todas partes y no se encuentra”.
Es como si les estorbara. Y
también a muchos latinos antes del siglo XVI. “No tiene sentido esconder a José como si
nos estorbara, como si le quitara algo a la Virgen María“,
advirtió este experto mariólogo.
Los franciscanos, y más adelante
las carmelitas, con Santa Teresa de Ávila, son los que reflexionando sobre la
humanidad de Jesús llegaron a San José y establecieron su devoción en
Occidente.
José nos enseña lo que hay que hacer:
acoger a María, y a Jesús
Para Fernández Giménez, José,
al encontrar a Jesús en María, es un modelo de discípulo: así
pueden hacer todos los cristianos.
El ángel dice a José: “No
temas acoger a María, lo que hay en ella es del Espíritu Santo”.
Y también San Juan apóstol acogió a María “en lo suyo, como algo propio”. Acoger
a María es lo que Dios pide, y eso es lo que José hace. Eso
es un modelo de discipulado, señala.
José es especial a muchos
niveles. Sólo
con un hombre trabajó el Dios del Cielo como humilde discípulo: con José, en su
taller. Jesús es el modelo de hombre para todos los
cristianos. Jesús es hijo del Padre Celestial y de María, para que seamos hijos
adoptivos de Dios. Y nos enseña teniendo como padres a
María y a José.
Tiene que ser esposa para ser madre
La Virgen María es la persona que mejor vivió el ser hija adoptiva del Padre Dios. En la profecía bíblica se anuncia que la “ahmá” tendrá un hijo y le llamará Emmanuel. Una ahmá era una virgen desposada o a punto de desposarse. La misma palabra tiene un rasgo esponsal. María es esposa del Espíritu Santo, en un sentido. Pero también lo es de José. Tiene que ser esposa para ser madre. La relación de Jesús con José es única porque José va a ser padre de Jesús, precisamente, por ser esposo de María. Ser esposo de María es la clave de todo.
“Era voluntad de Dios que José se desposara
con María, y él cumplía así su voluntad, sin necesidad aún
de aviso de ángeles”.
“María es llamada a veces ‘la
nueva Eva’. Se suele decir que Eva era -como María- virgen desposada porque aún
no tenía hijos cuando pecó. Si María es Nueva Eva y Jesús nuevo Adán, ¿dónde
queda José? Sí, efectivamente, María se une a Adán-Jesús en el árbol de la
Cruz. Lo que cambia es que mientras la pareja primera -Adán y
Eva- quedó herida, la pareja José-María es pareja santa y modelo para todos los
matrimonios. Si la maternidad se redime en María, ¿por qué
no ver también como modelo a José? Son modelo de matrimonio para todos”.
Vocación paterna y vocación materna… por el
poder del matrimonio
“Los esposos deben educar
conjuntamente a sus hijos, es esa la voluntad de Dios y así lo enseña Él.
También el sacerdote debe a la vez ser padre de sus feligreses y esposo de la
Iglesia unido a Cristo”, recuerda el conferenciante.
María
es, como mujer, cuidadora de la vida. Y José, como padre, es protector y tiene su vocación
paterna.
“No temas
acoger a María, su criatura viene del Espíritu”, le advirtió el ángel. “La
vocación paterna de José viene unida a la materna de María a través del lazo
esponsal. Ambos responden con la humildad. José, al
despertar de su sueño, hace lo que el ángel le encargó, y acogió a su mujer”,
detalla.
“Dios eligió a la más pequeña
para hacerla la más grande. Nadie gana a María en humildad. Quizá San
José va después. Lo que el ángel decía era evidentemente
imposible para el hombre, pero con humildad el hombre confía y obedece en
Dios”, añade.
“José y María vivían la fe juntos, y eso
también es modelo, incluso de cristianos o sacerdotes que viven juntos“,
propone el mariólogo. El obedecer y confiar de José fue lo que le unió más y
más a María.
“La fe de María se encuentra con
la fe de José. Lo que decía Isabel sobre María (“feliz la
que ha creído”) también se puede aplicar a José, por su genuina
obediencia de la fe”.
María como Reina Madre
En el Israel antiguo, en
el reino de David, ser esposa del rey no era gran cosa: David tuvo muchas
esposas a la vez, y Salomón tuvo más de 300.
La mujer verdaderamente
importante era la madre del Rey. Así, Betsabé, la madre de Salomón, estaba
en la corte de pie junto a su hijo en el trono, más poderosa que cualquier
esposa. La Biblia ensalza a “la reina, a la derecha del
rey, enjoyada de oro de Ophir”: no es una esposa, sino la Reina Madre. Y María
es esa Reina, Madre del Rey Jesús.
También María es custodio de
Jesús, y también ella es la que aporta un sustento, junto con José, señala
Fernández Giménez.
El mariólogo señala otro rasgo
peculiar. María y Jesús, con toda su santidad y grandeza, en realidad, estaban
sujetos a una obligación de respeto a José como padre de familia, como es el
deber de una esposa y un hijo en Israel.
¿Era necesario que José, descendiente del
rey David, muriera para que transmitiera su realeza a Jesús? Lo
parece. Además, “San José debió introducir a Jesús en la dimensión social de la
Encarnación”. Los padres varones son los que suelen introducir a los hijos
varones en el mundo de la sociedad y la política, en el debate sobre lo justo e
injusto en la sociedad.
Ser padres sin manual de instrucciones
José y María son obedientes a
Dios, pero “nadie les ha dado un manual de instrucciones” celestial. José
obedece cuando un ángel le ordena llevar a toda la familia a Egipto, pero no le
dan más detalles: ni ruta, ni sustento, ni normas.
Cuando Jesús se pierde en el
Templo, María, desconcertada, le viene a decir: ¿hijo, por qué nos has
tratado así? “San Juan Pablo II deduce de este pasaje que hasta
la mujer más santa no comprende del todo al Señor. Después
sabemos que María todo lo meditaba en su corazón, y José debía hacerlo también.
En todo caso, la Biblia detalla que mientras Jesús crecía, se sometía a sus
padres, cumpliendo el ‘honrarás a tu padre y a tu madre'”.
“El respeto de José tiene muchos
elementos de finura. Pensar que hubiera podido levantar la mano sobre su esposa
sería una blasfemia”, añade.
Y como mariólogo apunta que,
curiosamente, “en mariología no se ha tratado apenas el tema de María,
esposa de José. Y lo es”.
Recuerda, finalmente, que “León
XIII, el Papa del Rosario, era muy devoto de María pero también de José. “Dijo:
‘Más que tú, María, sólo Dios, sólo Dios’. Pero por el lazo conyugal con José,
su altísima dignidad se le acercó más que a nadie. Dios
dio a José no solo como custodio, sino para que participase en la excelsa grandeza de
ella”.
“Son dos corazones unidos en la caridad conyugal”, finalizó su ponencia.
Por Pablo J. Ginés
Fuente: Cari Filii
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