El papa Francisco transmitía que los jóvenes,
grandes marginados de nuestro tiempo convulso, están hechos en realidad de
la misma pasta que Dios
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| Ricardo Moraleida-(CC BY-SA 2.0) |
En un reciente libro-entrevista al papa
Francisco se ha elegido un título que puede sorprender, Dios
es joven (Ed. Planeta). Este título forma parte de un lema un
poco más largo: “Dios siempre es joven, siempre es nuevo”.
El autor de la entrevista, el
periodista y escritor Thomas Leoncino, explica los motivos por los que escogió
este título:
“Estábamos
sentados, frente a frente, en una sala de la planta baja de la Domus
Sanctae Marthae cuando el papa Francisco pronunció estas palabras.
Recuerdo el momento exactamente y con total claridad, la chispa que le
atravesaba la mirada, con la que casi parecía querer transmitir, al tiempo que
con las palabras, algo profundo y liberador. Estábamos en el quinto encuentro
para la preparación de este libro y aquella frase me golpeó con una fuerza
inusitada. Con aquellas palabras memorables, el pontífice afirmaba que los
jóvenes, en otras palabras, los grandes marginados de nuestro tiempo convulso,
estaban hechos en realidad de la misma pasta que Dios”.
Después, el papa Francisco quiso
añadir una nueva reflexión:
“En el libro del Apocalipsis
(21,5) encontramos esta frase: “Y dijo el que está sentado en el trono: Mira,
hago nuevas todas las cosas”. Dios es, pues, quien siempre renueva, porque Él
es siempre nuevo: ¡Dios es joven! Dios
es el Eterno que no tiene tiempo, pero que es capaz de renovar, de
rejuvenecerse continuamente y de rejuvenecerlo todo. Las
características más peculiares de los jóvenes también son las suyas. Es joven
porque hace que todo sea nuevo y estima las novedades; porque sorprende y
estima la sorpresa; porque sabe soñar y anhela nuestros sueños;
porque es fuerte y entusiasta; porque construye relaciones y nos pide
que también lo hagamos nosotros; porque es social”.
El papa Francisco tiene puesta
en los jóvenes una gran esperanza. Por eso ha querido que sean el centro del
próximo sínodo, con el deseo de que sean también el
corazón de la Iglesia.
Necesitamos
hacer un camino de conversión pastoral para descubrir cómo hacernos accesibles
para poder acoger y acompañar a los jóvenes y atender sus necesidades
espirituales.
Es necesario
que lo tengamos muy en cuenta y dediquemos nuestro tiempo a lo esencial en nuestro ministerio, ya que nadie lo hará por
nosotros.
Fragmento
de la carta pastoral semanal del arzobispo de Barcelona del 20 de mayo de 2018
Juan
José Omella
Fuente:
Aleteia
