El Sermón de las Siete Palabras se celebra de forma ininterrumpida desde 1943, evoca una tradición que se remonta a los siglos XVI y XVII, inspirada en esas siete palabras de Cristo en la cruz
En
un didáctico sermón, la religiosa catalana afincada en Roma desde hace 30 años,
ha echado mano de su especialidad, la Biblia, para reflexionar sobre las
últimas siete palabras que dijo Jesús en la Cruz
La
primera predicadora del tradicional Sermón de las Siete Palabras de Valladolid,
la religiosa Nuria Calduch Benages, ha animado hoy a despertar
"consciencias" y avivar la solidaridad con las personas y pueblos que
sufren las injusticias o la corrupción y ha valorado la apuesta de Jesús por
las mujeres.
En
un didáctico sermón, la religiosa catalana afincada en Roma desde hace 30 años,
ha echado mano de su especialidad, la Biblia, para reflexionar sobre las
últimas siete palabras que dijo Jesús en la Cruz, en una tradición que se
repite en la Plaza Mayor de Valladolid desde el 23 de abril de 1943.
Calduch,
considerada una autoridad mundial en el estudio de los libros del Antiguo
Testamento y que ha confiado en no ser la última predicadora del Sermón, ha
arrancado con una reflexión sobre significado del siete, que en la Biblia se
utiliza para indicar la idea de totalidad, globalidad, integridad y plenitud; y
del término palabra, que en su expresión hebrea también se traduce por mensaje,
recado pero también como hecho, suceso, gesto o prodigio.
De
cada una de las siete palabras -"Padre, perdónalos porque no saben lo que
hacen"," En verdad, en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el
Paraíso", "Mujer, he ahí tu hijo; hijo, he ahí tu madre",
"¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?", "Tengo
sed", "Todo está cumplido", y "Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu"- ha extraído la religiosa una enseñanza actual,
según informa EFE.
Perteneciente
a la congregación de las Misioneras Hijas de las Sagrada Familia de Nazaret,
Calduch ha encontrado que de la primera palabra se deduce la enseñanza de
"perdonar las ofensas, restablecer alianzas, o eliminar" del
vocabulario la "categoría enemigo".
De
la segunda se extrae que "nunca es demasiado tarde para arrepentirse, para
reconocer el error, para admitir infidelidades, para empezar de cero pero
olvidando lo malo del pasado" y en la tercera entran en escena "las
mujeres valientes", de todo tipo y condición que siguieron y escucharon a
Jesús y se sintieron valoradas por él.
"Nada
podían hacer, nada podían decir, nada podían cambiar pero estaban allí,
contemplando, amando, sufriendo, callando. Como tantas mujeres que en nuestros
días de tanto sufrir se han acostumbrado a los golpes, al dolor, al
silencio", ha reflexionado la también doctora en Sagrada Escritura por el
Instituto Bíblico de Roma.
Calduch
ha valorado en su sermón que Jesús creyera en las mujeres, en su fe y
fortaleza, en su fidelidad, testimonio y misión", y que además
"apostará por ellas".
Aceptar
los límites, las pruebas, las crisis, los miedos y los fracasos, y esperar
contra toda esperanza son otras de las enseñanzas aparejadas a esas últimas
palabras de Cristo, en las que también tienen cabida todos los hombres y
mujeres que "anhelan una tierra, un hogar donde echar raíces", donde
tener un futuro, una ilusión para vivir; los niños "sedientos de
amor", o los "ancianos sedientos de compañía."
La
religiosa ha concluido su meditación con una llamada a que esas palabras sirvan
para despertar "conciencias" y "avivar la solidaridad en favor
de tantos seres humanos, pueblos y naciones que padecen las consecuencias del
odio, la violencia, la guerra, la injusticia, la corrupción, los intereses de
los poderosos y los desastres naturales".
El
Sermón de las Siete Palabras se celebra de forma ininterrumpida desde 1943,
evoca una tradición que se remonta a los siglos XVI y XVII y está concebido
como una reflexión pública del predicador invitado acerca de la realidad
religiosa y social del momento, inspirada en esas siete palabras de Cristo en
la cruz.
Esas
palabras se corresponden con el lema de otros tantos pasos procesionales
crucificados, que están situados en la Plaza y van desfilando a medida que el
pregonero avanza en la reflexión sobre cada palabra, en un acto presidido por
el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez.
Como
antesala del sermón, desde las 8.30 de la mañana una decena de cofrades-jinetes
de la Cofradía de las Siete Palabras ha convocado a todos los ciudadanos a la
cita de la Plaza Mayor.
Este
acto ha sido seguido por ocho embajadores de otros tantos países,
representantes de instituciones locales, provinciales y autonómicas, como la
presidenta de las Cortes, Silvia Clemente, y los exministros socialistas Josep
Borrell, Cristina Narbona y Luis Carlos Croissier.
Fuente: Norte de Castilla
