Tú, ¿cómo te sientes?
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer por la tarde tuvimos un concierto en nuestra
iglesia, todo de instrumentos de aire. Dos cosas me impresionaron mucho: por un
lado, la cara de satisfacción del director al acabar cada pieza. Disfrutaba a
tope al ver que todo el trabajo de ensayos y dedicación ahora merecía la pena,
doce instrumentos distintos, tocando todos a la vez, se escuchaba una melodía
divina. Era una gozada.
La otra cosa que me dejo prendida fue uno de los
instrumentos. Se llamaba trompeta pequeña. Es verdad, era el instrumento más
pequeño de todos, pero tenía una fuerza impresionante. Al acabar, no pude
resistir la tentación: me acerqué al músico y él me hizo el gesto de dejarme la
trompeta. Yo no lo dudé, se la cogí y la toqué. ¡Qué gozada!, sólo con un poco
de aire y maña salía un sonido precioso.
Me di cuenta de que me identificaba con esa pequeña
trompeta. Necesaria en el grupo, pero que pasa desapercibida. Cuántas veces
tengo que hacer cosas pequeñas y sólo el amor hace que sean grandes, necesitan
unas manos y unos pulmones que, con delicadeza, hagan sonar. Y la verdad es que
no podemos dar si antes no lo hemos recibido: si no tenemos un referente de
amor, somos incapaces de amar; si no tenemos un referente de perdón, somos
incapaces de perdonar. Por ello, hoy deja que Cristo toque tu pequeña trompeta,
déjate en sus manos y luego, desde Él, haz sus obras.
Hoy el reto del amor es no comparar, disfrutar y vivir
en acción de gracias.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
