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El Pontífice dedica su
predicación al “Triduo Pascual”, que va desde la tarde del Jueves Santo hasta
el Domingo de Resurrección
En la audiencia general del miércoles 01 de abril en
la Plaza San Pedro, el Papa Francisco ha dedicado su catequesis al Triduo
Pascual, es decir la celebración de los tres días antes del
Domingo de Resurrección, culmen de “nuestra vida de cristianos''.
El Papa invitó en la Semana Santa a no limitarse “a
conmemorar la pasión del Señor: entremos en el misterio, hagamos nuestros sus
sentimientos, sus pensamientos, como nos invita a hacer el apóstol Pablo:
''Sintiendo lo mismo que Jesús''. Entonces la nuestra será una "Feliz
Pascua".
1. La última Cena del Señor (Jueves Santo), el testimonio del
servicio. La caricia de Jesús que besa y lava tus pies
“Este Jueves Santo- ha recordado – en la tarde con la celebración de
la Ultima Cena del Señor tendrá inicio el Triduo Pascual de
la Pasión, muerte y resurrección de Cristo”.
“El Triduo – ha dicho – se abre con la conmemoración de la Última Cena. En la
vigilia de su Pasión, Jesús ofreció con el Pan y el Vino, su Cuerpo y su
Sangre al Padre, y donándolos como alimento para sus Apóstoles, les pidió de
perpetuar” este gesto para recordarlo.
Sucesivamente, explicó el lavatorio de los pies que “tiene el mismo
significado de la Eucaristía con una perspectiva diferente. Jesús - como un
siervo - lava los pies a Simón Pedro y a los otros once discípulos. Con este
gesto profético expresa el sentido de su vida y su pasión, como servicio a
Dios y a los demás...”
A este propósito, “entramos en comunión con Cristo Siervo para
obedecer a su mandamiento de amarnos los unos a otros como Él nos ha
amado”.
2. La muerte de Cristo (Viernes Santo), inspiración para dar la
vida por los demás
El Viernes Santo se medita el misterio de la muerte de Cristo y recordamos
sus palabras en la Cruz: ''Todo está cumplido'', que
significan ''que la obra de salvación se ha cumplido, que todas
las Escrituras encuentran su cumplimiento en el amor de Cristo”.
Y agrega: “Jesús, con su sacrificio, ha transformado la iniquidad
más grande en el más grande amor''.
Francisco recordó en este contexto a los hombres y mujeres que a lo largo de
los siglos han dado testimonio de Cristo con ''un destello de ese amor perfecto,
pleno e incontaminado''.
En su estilo concreto, el Pontífice citó el ejemplo de un sacerdote
italiano Andrea Santoro, misionero en Turquía, que poco antes de
ser asesinado en la iglesia de Trebisonda, el 5 de febrero de 2006, escribía:
"Estoy aquí para vivir entre esta gente y permitir a Jesús de hacerlo,
prestándole mi carne”.
El Papa expresó que este y otros ejemplos sostienen a las personas a la hora
de ofrecer sus vida “como don de amor a los hermanos imitando a Jesús''.
3. Cristo en el sepulcro (Sábado Santo), la luz vence sobre las
tinieblas y la vida del cristiano no termina con la muerte En la
audiencia general del miércoles 01 de abril en la Plaza San Pedro, el Papa
Francisco ha de
En este día, ''la Iglesia contempla el "descanso" de Cristo en la
tumba después de la batalla victoriosa de la cruz y una vez más se identifica
con María: toda su fe se recoge en ella, la primera y perfecta discípula, la
primera y perfecta creyente''.
De esta manera, en la gran Vigilia de Pascua, ''celebramos a Cristo
resucitado centro y fin del cosmos y de la historia; velamos, llenos de
esperanza, esperando su regreso, cuando la Pascua se manifestará
plenamente...”
A veces -observó el Papa- la oscuridad de la noche parece penetrar el alma; A
veces pensamos que, "ya no hay nada que hacer", y el corazón no
encuentra la fuerza para amar ... Pero en esa oscuridad Cristo
enciende el fuego del amor de Dios: un resplandor rompe las tinieblas y
anuncia un comienzo.
La piedra del dolor se remueve, dejando espacio a la esperanza. El Papa
Francisco incitó a los fieles a ver la noche santa de la Pascua como una
entrega de la “luz del Resucitado” para que quienes creen puedan ver un
futuro radiante: ¡Nuestra vida no termina ante la piedra de un sepulcro!''.
Fuente: Aleteia
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