(RV). El Padre Federico
Lombardi, director general de nuestra emisora y de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, celebró un encuentro esta mañana con los periodistas para
informarlos acerca del inminente viaje apostólico del Papa Francisco a Río de
Janeiro con motivo de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, según nos
cuenta.
Pasando revista al programa
del Pontífice durante la semana que transcurrirá en Brasil, el P. Lombardi
explicó que se trata de un viaje “particularmente significativo en su continente
y lo que le otorga un carácter especial por lo que se refiere a las
expectativas y a la participación”.
De este modo, el Papa
Francisco retoma el legado de Benedicto XVI, haciendo este viaje. Sucedió algo
parecido durante el anterior cambio de pontificado: el primer viaje de
Benedicto XVI, también para la Jornada Mundial de Juventud, fue a su tierra
natal, Alemania, concretamente a Colonia, sin embargo, la ciudad la había
decidido su antecesor, el beato Papa Juan Pablo II.
El viaje ya estaba planeado,
pero ciertamente el programa, se “ha adaptado”, intensificado y enriquecido,
con eventos adicionales con el cambio de pontificado. El proyecto preparado
para Benedicto XVI era más ligero y, en cambio, con el Papa Francisco se han
añadido algunas cosas, como por ejemplo, la peregrinación al santuario de
Aparecida, la visita a la “favela” de Varginha, al hospital de San Francisco de
Asís de la Providencia, y la reunión con el Comité del CELAM.
Son actos que no formaban
parte del calendario del primer proyecto del viaje, hecho más a medida de
Benedicto XVI. El Papa Francisco ha mantenido la duración, es decir del 22 al
29 de julio, que estaba prevista antes del cambio de pontificado, pero ha
incluido más actividades; en particular la peregrinación a Aparecida, en un día
que, en el borrador precedente, podría haber estado dedicado al descanso.
Por supuesto – añadió el P.
Lombardi – el Santo Padre fue invitado por los obispos organizadores y
promotores de la JMJ, Monseñor Orani Tempesta, Arzobispo de Río de Janeiro, y
el Cardenal Damasceno Assis, Presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil
y, naturalmente, por la presidenta Dilma Rousseff, quien viajó a la Ciudad del
Vaticano para la inauguración del pontificado y se entrevistó con el Papa
Francisco al día siguiente invitándolo explícitamente a ir a Brasil.
El Papa confirmó
inmediatamente, pocos días después de su elección, que habría viajado para la
Jornada Mundial de la Juventud, y este hecho ha permitido a la organización
acelerar los preparativos
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